Un Mini de casi 150.000 euros

Un Mini que con sólo 7.765 km recorridos se ha convertido en el modelo original más caro del mundo, logrando venderse en una subasta por la increíble suma de casi 150.000 euros.

Este vehículo en concreto es además una leyenda de la competición, habiendo ganado en 1965 el rally RAC en Gran Bretaña y al año siguiente el Rally de Escocia.

Durante 30 años estuvo guardado, pero con una extensa restauración, este Mini ha pasado los últimos 10 años siendo exhibido en salones.

Y si te digo la verdad yo creo que hemos visto rarezas que logran ser vendidas por mucho más de lo que este Mini ha costado, así que viendo su historial en los rallies, el precio no parece tan disparatado.

Espacios sin humo

La eurocámara da un plazo de dos años a los países miembros para que prohíban fumar en los parques infantiles de la vía pública. Esta Ley ha sido aprobada por mayoría.

La Ley antitabaco está dejando sin espacios habilitados a los fumadores.

Esta Ley entró en vigor en enero de 2006 prohibiendo fumar en bares que no tengan un espacio para fumadores, trenes, aviones, centros comerciales… todos son espacios sin humos.

La última noticia que se tiene para seguir con esta Ley antitabaco es en los parques infantiles de la vía pública. La Unión Europea, en la eurocámara ha dado un plazo de dos años a los países miembros para que prohíban fumar en parques infantiles aunque sean al aire libre. Esta Ley ha sido elegida por una mayoría aplastante.

Los más pequeños y el tabaco no son compatibles por ello, y para su cuidado, se ha decidido que esta prohibición se lleve a cabo inmediatamente.

Las típicas colillas por el suelo de los parques infantiles desaparecerán en poco tiempo. Ya no habrá problemas para que los menores puedan coger una colilla mientras juega con los demás niños en el parque.

Alguno de los parques infantiles más conocidos están dando su brazo a torcer. Este  es el ejemplo del parque más famoso del mundo, Disneyland Paris.

Ya se está pensando que en las próximas películas familiares de Disney no saldrá ninguna escena donde tenga lugar el tabaco. Tio Gilito, Cruela de Vil y todos aquellos que tengan el vicio de fumar lo dejarán a partir de ahora por el respeto a los más pequeños. Con esta iniciativa, Disney se colocaría como la primera empresa de Hollywood que toma esta importante decisión.

Con todo esto lo que se intenta es que cada vez haya menos adolescentes que empiecen a fumar.

Otra de las leyes estudiadas por la Unión europea es la de prohibir fumar en los vehículos privados siempre y cuando viajen menores abordo. En los vehículos, al ser un espacio cerrado se concentra el humo llegando a  ser peligroso para los menores y así ser fumadores pasivos.

Las cajetillas de tabaco seguirán mostrando los mensajes de precauciones para la salud de cada persona. Incluso ahora, esos mensajes de precaución irán acompañados de una dirección o teléfono de atención para aquellas personas que se vayan concienciando de que fumar puede matar al fumador y a los que están a su alrededor, siendo algunos de ellos sus propios hijos.

Radio

 “A vivir, que son dos días”, es un programa magazine que se emite todos los sábados y domingos, de 9 a 12 h. Seis horas de programación semanal en las que se elabora un recorrido de resumen por diversos aspectos culturales y políticos transcurridos a lo largo de la semana. Pero, ¿qué es un magazine radiofónico? Mariano Cebrián Herreros (1994; 481) lo define como un “programa de variedades”, es decir un “programa de contenidos heterogéneos cuya variedad es lo que le hace atractivo”. El mismo Cebrián Herreros (íb.) consigue hilar un poco más fino cuando afirma que “constituye una modalidad de programa en el que se combina la información y opinión con el entretenimiento y el espectáculo”. Un programa, en definitiva, que busca el análisis de la información y la reflexión de temas sociales y culturales.

Una modalidad de tal concepción resulta paradigmático del tipo de radio convencional actual en España. El magazine radiofónico constituye el punto estrella de la programación de las diversas cadenas. Se emite en horario de mañana, momento en que la radio concentra a un mayor número de oyentes. Y momento en que la atención de la audiencia es más dispersa, fenómeno opuesto al de la radio nocturna, que presenta unos niveles más bajos de audiencia en un baremo de cantidad, pero no así de atención y participación. La mañana concentra la actividad de las “estrellas” de cada medio radiofónico: Luis del Olmo en Onda Cero, Iñaki Gabilondo en la SER, Luis Herrero en la COPE, son las máximas figuras en su medio. Una de las características fundamentales que presentan estos programas es la paradoja que plantea entre duración global del espacio y duración de los contenidos. A pesar de ser programas que suelen superar las seis horas diarias y continuas de emisión, el tiempo se va estructurando en bloques o secciones que no suelen superar los veinte minutos, buscando así un vigor y agilidad en el ritmo que mantenga el interés del oyente. Ritmo del que los profesionales son plenamente conscientes, como muestran unas declaraciones de Luis del Olmo referidas a Iñaki Gabilondo, que cita Lorenzo Díaz (1997; 533): “La radio de Iñaki Gabilondo es esa radio-señor, pero a veces le falta ritmo”.

La búsqueda de un ritmo ágil para la mañana responde al interés de captar la atención del oyente en el momento en que éste desarrolla el grueso de su actividad laboral. El programa quiere eliminar  cualquier tipo de segmentación de la población y atraer, con diversos contenidos, la atención de todos. Lo apunta Luis del Val en Balsebre (1999; 141): “Los magacines matinales vienen a demostrar que el oyente no es más listo, más guapo, más alto o más bajo según escuche un programa u otro”. También señala Del Val (íb.) lo que persigue la radio convencional, la eliminación de la frontera entre información y entretenimiento (el subrayado es nuestro): “La absurda división entre “programas” e “informativos”, que todavía subsiste, es una división convencional que tiende a construir una información rígida y enfática, en tanto los programas de entretenimiento parece que deben ser concebidos para oyentes de escasa inteligencia y mente superficial”.

La novedad de la fórmula experimentada en los últimos años radica en la comprobación de que esta fórmula no sólo informa y entretiene a quien trabaja, sino también a quien disfruta de su tiempo de ocio. La explotación de la fórmula a mediados de los ochenta, explotación a la que se apunta la televisión con programas como “Por la mañana” de Jesús Hermida, permite experimentar otros ámbitos de recepción. Cebrián Herreros (1994; 486) lo relaciona con la génesis de “A vivir, que son dos días”:

“Hasta 1988 la programación de fin de semana se encontraba bastante abandonada. No se creía en las posibilidades para llegar a la audiencia que durante estos días cambia su comportamiento. La radio consideraba que con algún programa musical y los programas deportivos se cubría la audiencia. Pero esto podía ser válido para las tardes de los sábados y los domingos, pero no para las mañanas. En 1988 la cadena SER creó el magazine de fin de semana con una concepción apropiada para conquistar un nuevo público y diferenciado de los magazines de los días laborales”

Cebrián Herreros considera que estas variaciones se encuentran, fundamentalmente en el seguimiento de la actualidad (que ya no será diaria, sino de resumen de la semana), buscando el análisis mediante la entrevista. Además, se potencian los temas culturales, y se introducen debates y concursos. Aspectos todos éstos de los que “A vivir, que son dos días” constituye el ejemplo más paradigmático.

Pérez Galdós

Galdós era el décimo hijo de un coronel del ejército, Sebastián Pérez, y de Dolores Galdós, una dama de fuerte carácter e hija de un antiguo secretario de la Inquisición. Su padre inculcó en el hijo el gusto por las narraciones históricas contándole asiduamente historias de la Guerra de la Independencia en que había intervenido. Su imaginación fue desbordante ya desde muy joven. Estudió en el colegio de San Agustín, que aplicaba una pedagogía activa y bastante avanzada para la época, durante los años en que empezaban a divulgarse por España las polémicas teorías darwinistas, de lo cual hay ecos en obras suyas como, por ejemplo, Doña Perfecta.

Obtuvo Galdós el título de bachiller en Artes en 1862, en el Instituto de La Laguna, y empezó a colaborar en la prensa local con poesías satíricas, ensayos y algunos cuentos. Después de la llegada de una prima suya, el joven Galdós se transtornó emocionalmente y sus padres decidieron que se fuera a la capital a estudiar la carrera de Derecho. En septiembre de ese año marcha a Madrid y conoce al fundador de la Institución Libre de Enseñanza, Francisco Giner de los Ríos, que le alentó a escribir y le hizo sentir curiosidad por una filosofía, el Krausismo, que marcará fuertemente su primera novelística; pero de momento se limita a frecuentar los teatros y crear con otros escritores paisanos suyos la «Tertulia Canaria» en Madrid, mientras acude a leer al Ateneo a los principales narradores europeos en inglés y francés. De mala gana procura seguir con sus estudios de Derecho, que deja al fin colgados, ya que casi nunca asistía a clase.

En 1865 asiste a los hechos de la Noche de San Daniel, que le impresionan vivamente, y ese mismo año empieza a escribir como redactor meritorio en los periódicos La Nación y El Debate, así como en la Revista del Movimiento Intelectual de Europa. Al año siguiente, y en calidad de periodista, asiste al pronunciamiento de los sargentos del Cuartel de San Gil. Lleva una vida cómoda albergado primero por dos de sus hermanas y luego en casa de su sobrino, José Hurtado de Mendoza. Según nos lo pinta Ramón Pérez de Ayala, lo que las fotografías confirman, era un descuidado en el vestir, se conformaba siempre con ir de tonos sombríos para pasar desapercibido y en invierno llevaba enrollada al cuello siempre una bufanda de lana blanca, con un cabo colgando del pecho y otro a la espalda, un puro a medio fumar en la mano y, cuando estaba sentado, a los pies su perro alsaciano. Se cortaba el pelo al rape y padecía horribles migrañas.

Era proverbial su timidez, que le hacía ser más que parco en palabras y de una modestia inverosímil, hasta el punto de sufrir al hablar en público. Entre sus dotes estaba el poseer una memoria visual portentosa y una retentiva increíble que le permitía recordar capítulos enteros del Quijote y detalles minúsculos de paisajes vistos solamente una vez veinticinco años antes. De ello nacía también su gran facilidad para el dibujo. Todas estas cualidades desarrollaron en él una de las facultades más importantes en un novelista, el poder de observación.

En 1867 viaja en calidad de corresponsal a París para dar cuenta de la Exposición Universal. Lee a Balzac y a Dickens, y traduce de éste, a partir de una traducción francesa, su obra más cervantina, Los papeles póstumos del Club Pickwick. Toda esta actividad supone su inasistencia a las clases de Derecho y le borran definitivamente de la matrícula en 1868. En ese mismo año, se produce la llamada revolución de 1868, en que cae la reina Isabel II. El año siguiente se encarga de hacer crónicas periodísticas sobre la elaboración de la nueva Constitución.

En 1870 publica su primera novela, La Fontana de Oro gracias al dinero de su tía. En realidad, en esa época la publicación de un libro se hacía gracias a la ayuda de los periódicos y de las revistas o corría a cuenta del autor. Esta obra bosqueja la situación ideológica de España durante el Trienio Constitucional (1820-1823).

En 1873 comenzó a publicar la que se puede considerar su obra cumbre, los Episodios Nacionales, donde se refleja la vida íntima de los españoles del siglo XIX y su contacto con los hechos de la historia nacional que marcaron su destino colectivo. Se trata de 46 episodios que arrancan con la batalla de Trafalgar y concluyen con la Restauración borbónica en España. Este conjunto novelístico constituye una de las obras más importantes de la literatura española de todos los tiempos y ejerció un influjo considerable en la trayectoria de la novela histórica española. El punto de vista adoptado es vario y multiforme, y se inicia con la perspectiva de un joven chico que se ve envuelto en los hechos más importantes de su época mientras lucha por su amada.

En 1876, se publica Doña Perfecta, un panfleto anticlerical contra la intolerancia ideológica. Pese a las oposiciones que suscitó la obra entre los neos o neocatólicos, Galdós fue elegido miembro de la Real Academia Española.

Galdós asiste con regularidad al viejo Ateneo de la Calle de la Montera y hace amistad con personajes de ideología nada afín a la suya, pues era hombre poco inclinado a fanatismos ideológicos; así se hizo un gran amigo de José María de Pereda, Antonio Cánovas del Castillo, Francisco Silvela y Marcelino Menéndez Pelayo. También frecuenta las tertulias del Café inglés, de la Iberia y del viejo Café de Levante. Hizo viajes por Francia, Inglaterra e Italia varias veces, pero su amistad con Pereda le hizo aficionarse a Santander, en cuyo Sardinero tomó la costumbre de veranear junto a Pereda y Menéndez Pelayo, y donde se construyó su célebre casa de San Quintín. También gustaba de visitar Toledo, ciudad por la que sentía una gran predilección y a la que hizo escenario de algunas de sus novelas, como Ángel Guerra y Tristana. En 1884 viajó a Portugal en compañía de su amigo Pereda.

Influencias de la amistad le regalaron el acta de diputado por Puerto Rico (1885) y asistió a las cortes en la legislatura del año siguiente sin apenas despegar los labios: el Congreso fue para él un nuevo observatorio desde el que analizar “la sociedad española como materia novelable”, que será el título de su futuro discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua. De 1886 a 1890 se compromete poco activamente en política ya que es diputado por el partido de Sagasta.

Un laudo arbitral de 1897 independizó a Galdós de su editor Miguel Honorio de la Cámara y se dividió todo en dos partes, de lo que resultó que Galdós, en veinte años de gestión conjunta, había recibido unas 80.000 pesetas más de lo que le correspondía; después se averiguará que Cámara no había sido del todo legal respecto al número y fecha de las ediciones de sus obras, de suerte que a Galdós le quedó en suma un déficit de 100.000 pesetas en ese trato. Sin embargo quedó en su propiedad el cincuenta por ciento del fondo de sus libros que quedaba en espera de venta, 60.000 ejemplares en total. Para librarse de ellos abrió el escritor una casa editorial con el nombre de Obras de Pérez Galdós en la calle Hortaleza (número 132 bajo, hoy 104). Ansioso de recuperar el terreno perdido, comienza anunciando sus ediciones de Doña Perfecta y El abuelo; continuó esta actividad editorial hasta 1904, año en que firmó cansado un contrato de edición con la Editorial Hernando.

La vida sentimental de Galdós no ha sido muy estudiada, en parte por la discreción que le envolvió en tales asuntos y de la que hizo gala incluso en su estudiadamente anodina Autobiografía, que parece escrita casi para desalentar empeños biográficos ulteriores. El caso es que permaneció solterón, si bien fue asiduo cliente de amores mercenarios y tuvo una hija natural de una madre que se suicidó; también se conoce bien su relación con la novelista Emilia Pardo Bazán. Durante sus últimos años se consagró fundamentalmente al teatro, para el que entregó veintitrés piezas, algunas de ellas adaptaciones de sus novelas, cuya evolución le iba reclamando además la forma dialogada. En esta época empieza a aparecer el espititualismo europeo en su obra, cuando Galdós empieza además a sentir un gran interés por la obra de Tolstoy. También en la última parte de su vida padeció las consecuencias de sus descuidos económicos y su tendencia a endeudarse de forma continua. Según el testimonio de Ramón Pérez de Ayala:

Para conocer bien la piel de toro se dedicó a viajar por toda España en vagones de ferrocarril de tercera clase, codeándose con los míseros y hospedándose en posadas y hostales de mala muerte, y aun recurrió al coche de San Fernando. Se levantaba con el sol y escribía regularmente hasta las diez de la mañana a lápiz, porque la pluma le hacía perder el tiempo. Después salía a pasear por Madrid a espiar conversaciones ajenas (de ahí la enorme frescura y variedad de sus diálogos) y a observar detalles para sus novelas; no bebía y fumaba sin cesar cigarros de hoja. A primera tarde leía en español, inglés o francés; prefería los clásicos ingleses, castellanos y griegos, en particular Shakespeare, Dickens, Cervantes, Lope de Vega y Eurípides, a los que se conocía al dedillo; en su madurez empezó a frecuentar a León Tolstoy. Después volvía a sus paseatas como no hubiera un concierto, pues adoraba la música y durante mucho tiempo hizo crítica musical. Se acostaba con las gallinas y casi nunca iba al teatro. Cada trimestre acunaba un volumen de trescientas páginas.

En 1890 y 1891 fue reelegido diputado por la misma circunscripción antillana. Habiéndose unido a las fuerzas políticas republicanas, Madrid lo eligió su representante en las Cortes de 1907, pero él, que «no se sentía político» se apartó enseguida de las luchas «por el acta y la farsa» y se dedicó de nuevo a la novela y al teatro. Ingresó en la Real Academia Española en 1897, contestándole Menéndez Pelayo. A los pocos días le correspondió a él contestar al discurso de su gran amigo, José María de Pereda. En 1919 se realizó una escultura suya, reconociéndose su éxito en vida. A pesar de su ceguera pidió ser alzado para palpar la obra; lloró emocionado al comprobar la fidelidad de la escultura. Cargado de laureles y ciego, el indiscutido gran novelista español del siglo XIX murió en su casa de la calle Hilarión Eslava de Madrid el 4 de enero de 1920. El día de su entierro hasta 20.000 madrileños acompañaron a su ataúd hacia el Cementerio de la Almudena.

Externo

La obra fue escrita en 1887, la segunda mitad del siglo XIX,. En esta obra nos muestra como era la sociedad española de la época. Es un cuadro costumbrista. La acción se desarrolla entre 1869 y 1876, pero Galdós escribió la novela entre 1885 y 1887, cuando fue publicada. Esta es la época de La Restauración española, con el rey Alfonso XII que se nos nombra en la narración, una época de muchos cambios y de inestabilidad política, se denominaron los “años bobos” por la nueva clase burguesa.

Interno

La obra está dividida en cuatro partes. La primera que abarca unos 5 años, cuando Juan y Fortunata se conocen, se separan y Juan se casa con Jacinta y los primeros años de este matrimonio. La segunda parte abarca mas o menos un año, cuando Fortunata conoce a Maximiliano y se mete nueve meses en un convento, se casa, vuelve a ser seducida por Juan y abandona a su marido. La tercera parte, abarca menos de un año, cuando conoce a Feijoo, vuelve con Maximiliano y otra vez es seducida por Juan quedando embarazada, a los dos meses de este embarazo se marcha definitivamente de la casa de los Rubín. La cuarta parte son los últimos siete meses del embarazo, hasta que da a luz y días después muere.

Uno de los autores más representativos del siglo XIX.

Nació en Las Palmas en 1843 hijo de un coronel del Ejército. Fue un niño interesado en la pintura, la música y los libros. Sus padres decidieron que fuera a estudiar derecho a Madrid en 1862. Francisco Giner de los Ríos le anima a escribir y le presenta en algunas redacciones de revistas. Empieza a frecuentar tertulias literarias, asiste al Ateneo madrileño, recorre la ciudad y se interesa por los problemas políticos y sociales. Se define como progresista y anticlerical.

En 1868 viaja a París y descubre los grandes novelistas franceses. A su regreso traduce a Dickens, escribe teatro y ya en 1970 publica su primera novela: La Fontana de oro, la obra era todavía de carácter romántico pero comenzaban a verse sus ideas radicales. En estos años comienza a escribir los Episodios Nacionales, también en estos años participa en política. A pesar de que la oposición ultracatólica no le perdonó haber escrito Doña Perfecta fue elegido miembro de la Real Academia Española. En 1892 se entregó al teatro y estrenó Electra. En 1907 volvió al Congreso y en 1909 fue jefe titular de la Conjunción republicano-socialista. Su izquierdismo político fue el causante de que no se le entregara el Premio Nobel. Murió en 1920 ciego y pobre en Madrid.

Las obras de Galdós se caracterizan por su realismo, su capacidad para reflejar ambientes y situaciones, sirviéndose del lenguaje para identificar a los personajes. Divide su obra en: Episodios Nacionales, Novelas españolas de la primera época y Novelas españolas contemporáneas.

En las novelas españolas de la primera época escribe unas novelas de tesis, donde los buenos son personajes liberales y los malos son conservadores como en Doña Perfecta, Gloria y La familia de León Roch.

Los episodios nacionales son un conjunto de 46 novelas divididas en 5 series de 10 obras cada una, a excepción de la última que quedó interrumpida y solo tiene 6 obras. Las dos primeras series cubren la guerra de la Independencia y el reinado de Fernando VII, donde manifiesta un cierto optimismo en la evolución. Destacan Trafalgar, Bailén o La familia de Carlos IV. Las otras series cubren desde las Guerras Carlistas hasta la Restauración, el optimismo se apaga y aparece la visión amarga de una España envuelta en un ambiente de guerras. Destacan Mendizábal, De Oñate a La Granja o Canovas.

Las novelas españolas contemporáneas son más de veinte y casi todas se desarrollan en Madrid donde el autor analiza los sentimientos de sus personajes con total libertad y surge un conjunto de nobles arruinados, de burgueses adinerados, y las miserias de gentes que solo sirven para aparentar. Consigue captar la pluralidad social sirviéndose de recursos como el monólogo interior, el estilo indirecto o el personaje narrador. Destacan La desheredada, El amigo Manso, Tormento, Miau, Nazarín, misericordia y la más famosa: Fortunata y Jacinta.

Incienso

El incienso es utilizado en China y Japón como repelente de mosquitos

El incienso es una preparación de resinas aromáticas vegetales, a las cuales se le añaden aceites esenciales de modo que al arder desprende un humo fragante con fines religiosos, terapéuticos o estéticos.

Según la Real Academia de la Lengua, el incienso o gomorresina en forma de lágrimas de color amarillo blanquecino, puede ser macho o hembra. Por un lado el incienso macho es aquel que naturalmente destila el árbol, el cual es más puro y mejor que el incienso hembra, el cual por incisión se le hace destilar al árbol.

Para obtener esta gomorresina del incienso se hace una especie de incisión en los troncos de los árboles de la Boswellia. De ahí la resina fluye, se seca en contacto con el aire y se forman pequeños granos redondeados de una coloración amarilla pálida y opaca, con una textura quebradiza. Cuando los granos entran en contacto con el fuego se derriten, exhalando su olor tan característico.

Una vez conseguido el incienso hay dos clases de utilizarlo. Una de ellas es la quema directa. Esta forma se usa mucho en China y Japón utilizado como repelentes de mosquitos. Y la forma de esta quema son varias, pero las más comunes son las varitas de incienso que se sitúan en un trozo de madera. Las formas más comunes en las que se comercializa este tipo de incienso en forma espiral, cono, varas huecas y varas macizas.

Por otra parte, la quema indirecta se utiliza más en Oriente Medio y en culturas cristianas. La colocación de este tipo de quema es situando el incienso en carbón vegetal o ceniza caliente.

En España, el incienso es más utilizado en actos religiosos como es el caso de la Semana Santa. En Sevilla, en esta época, el incienso señala que las cofradías están cerca con olores característicos. Estos olores son numerosos como afirman Daniel y Juan, dos trabajadores de la tienda Adolfo Fiances. Inciensos tales como el de romero, alhucema, vainilla, limón, canela… y sobre todo en época de Semana Santa los más utilizados y comprados son el incienso negro Cristo de Burgos, azahar, incienso virgen, mirra e incienso cofrade.

Todos estos inciensos se colocan en un incensario, brasero pequeño con cadenillas y tapa para incensar por las calles.

Según Daniel, el incienso no sólo es comprado por los sevillanos sino también por los extranjeros y amigos de otras ciudades españolas que visitan Sevilla y quieren llevarse un recuerdo muy característico como es el olor a incienso.

Como curiosidad

Una mitología grecorromana cuenta que Leucotoe, hija de Arcamo y Eurinoma, se entregó en amor a Apolo. Cuando Arcamo se enteró del romance, llevado por la ira, enterró a su hija viva. El dios Sol, para honrar a la infeliz muchacha enterrada, la convirtió en un frondoso árbol de incienso. Por ello se piensa que astrológicamente los planetas que rigen a este árbol son el Sol y su hijo Júpiter. Por lo cual el signo zodiacal que le corresponde es Leo.